sábado, febrero 07, 2015

▶ Jimi Hendrix Live at Monterey 1967 - Vidéo Dailymotion


Jimi Hendrix Live at Monterey 1967 por amp59160 Filmación integra de su actuación en el festival de Monterrey, su presentación oficial al mundo. Estamos sin duda ante una de las mitos más importantes de la historia de la música rock. Jimi Hendrix era el contrapunto perfecto a Elvis Presley (y el único que podría igualarle en carisma y magnetismo visual). Mientras Elvis era el blanco que tocaba música negra, Hendrix era el negro que tocaba música de blancos, hard rock incendiario y puro, combinado con estremecedores y salvajes blues como pocas veces se ha vuelto a ver . El músico de rock perfecto, guitarra y voz todo en uno. Inseparable de su guitarra, que parecía formar parte de su cuerpo, la sometía a todo tipo de rituales: desde acariciarla sensualmente, azotarla, comerle el coño y follarsela contra un amplificador gigante (lo que arrancaba unos electrizantes aullidos de placer; en la película tenemos el testimonio del "pipa" que intentaba a duras penas evitar que el bafle se derrumbara, sujetándolo por detrás) la pisaba, se la restregaba por el paquete....y como acto final de purificación máximo la prendía fuego mientras recitaba un extraño vudú arrodillado delante de ella. Esto no se puede describir , hay que verlo. Sólo el podía tener los cojones suficientes para tocar el Himno nacional de los EEUU delante de medio millón de hippies antisistema y dejar a todos embobados escuchándolo. Todas las leyendas que generó seguramente eran ciertas, desde los ácidos que se colocaba en la cinta del pelo y que con el sudor hacían su correspondiente efecto lisérgico o aquel molde que hicieron las Plaster Caster (aquel grupo de groupies de Frank Zappa) se su enorme (dicen) miembro viril para su particular museo de pollas.

lunes, abril 21, 2014

Historia estúpida de la literatura por Enrique Gallud Jardiel


  Conocida es mi devoción por el maestro del humor Enrique Jardiel Poncela, que durante buena parte del siglo pasado nos obsequió con unas cuantas novelas y una larga serie de obras de teatro: innovador, gracioso (en todos los sentidos de la palabra incluso en el divino) y adelantado a su tiempo,  que nos hizo más llevadero y divertido el paso por este valle de lágrimas. Y hete aquí que un nieto suyo ha conseguido poner al día todo ese talento y con el mismo tino que su legendario abuelo nos hace llegar una historia de la literatura transgresiva, alternativa y sorpresiva (¡y vive dios! que se me acaban los adjetivos con iva con lo caro que está). 
  
  El autor nos muestra de una manera muy cachonda todos las incongruencias en los argumentos de los grandes clásicos de la literatura (y no con cualquiera sino con el mismísimo Quijote de la Mancha) arremete contra los manidos desenlaces de novelas encumbradas por la crítica, parodia todos los géneros y estilos habidos y por haber (especialmente acertados y de tirarse por el suelo de la risa los de Los analfabetos de Arniches o las greguerías que faltaban de Ramón Gómez de la Serna) embiste de frente a la poesía japonesa y a la otra, la de toda la vida y además no solo de forma teórica sino suministrándonos un método infalible y sencillísimo para que cualquiera que lo emplee pueda convertirse en el nuevo Neruda sin haber tenido que nacer en Chile y sin tener que llevar esa boina tan horrorosa. Ya era hora de que alguien le metiera mano a tanta crítica pedante y gregaria y al igual que aquel personaje de cuento que atrevióse a decir que el rey iba en pelotas, echarle unas cuantas ídem y señalar a los grandes próceres de la lengua escrita con las dos manos en la nariz y la lengua fuera mientras se les hace una pedorreta sonora. 


   Y lo mejor de todo es que Enrique (el autor me permite el tuteo ya que no puede hacer nada por evitarlo) consigue avivar ese espíritu crítico en nosotros y nos dota de las herramientas necesarias para desenmascarar a cualquiera que ose encumbrarse como reputado literato moderno. Además queda por decir que el libro es de los que uno no quiere que se acabe nunca, que admite varias relecturas, que se le presumen al autor, perdón a Enrique, copiosas, fecundas y ubérrimas lecturas y que da gusto que la corrosiva, erudita y siempre divertida trayectoria de Jardiel siga con nosotros, nieto mediante, guiándonos en nuestro caminar por el proceloso mundo de la buena literatura de verdad y no en esa que nos quiere vender la critica especializada, de la que ya no nos creemos nada. ¡Anda mira, yo también rimo! Ya se me está notando el efecto Jardielita

La página oficial

Cómprenlo, léanlo, disfrútenlo y serán ustedes mejores personas, más cultas y sobre todo más graciosas. 
Amén

domingo, marzo 23, 2014

True detective OST Grinderman- Honey Bee

Esta canción aparece en los títulos de crédito del cuarto episodio de True Detective, la serie del momento. BRUTAL


Grinderman - Honey Bee Let's Fly To Mars (Treacle Session) from Iain & Jane on Vimeo.
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